Madre
háblame del día
en que me concebiste
de tu cuerpo blanco
preñado
de mi cuerpo en llamas
de tu canto
como un conjuro
para invocarme.
Madre
háblame paciente
de mi propio nacimiento
de cómo me diste a luz
en medio de la noche
de tu sangre como un reguero
de coágulo y leche
alimento
para mis depredadores
ofrenda carnal
para callarlos
y que llegara al mundo
azul y bendecida
por las estrellas.
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